Una parte de los habitantes dicen que las vías son las que deben irse

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En los barrios de Camino Real, La Ermita y Santa Lucía en Campeche, decenas de familias han vivido durante décadas junto a las vías del tren. Pero ellos llegaron primero, algunos tienen títulos de propiedad de finales de 1800.

Ahora están en riesgo de tener que dejar las viviendas donde nacieron y crecieron, no solo ellos también sus padres y sus abuelos.

El Tren Maya, a cargo del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), va a pasar por la zona y las casas estorban. El tramo de la mega obra que pasará por esa zona es el 2, que ya se licitó y ganó el consorcio integrado por Operadora CICSA S.A. de C.V. de Grupo Carso, de Carlos Slim, en convenio de asociación con FCC Construcción S.A.

En esos tres barrios están acostumbrados a vivir a pie de la vía ferroviaria Chiapas-Mayab: hay casas que están a tres o cuatro metros del tendido férreo, que empezó a construirse en 1935.

Las familias han crecido junto con esas máquinas que pasan a unos 40 kilómetros por hora y que han provocado accidentes que van desde los descarrilamientos hasta los atropellados.

“Somos cinco o cuatro generaciones las que hemos vivido aquí. En 1938, a instancias del general Lázaro Cárdenas, hicieron el tendido de vías y no nos dieron un centavo porque según fue un donativo”, dice Doña Guadalupe.

Con el Tren Maya no habrá forma de convivir, la velocidad que alcanzará será de más de 100 kilómetros por hora y ya está estipulado que en 20 metros de un lado y 20 metros del otro de la vía no puede haber ni casas ni nada. Si el proyecto se hace aquí, las familias tendrían que irse y muchos no quieren.

Los vecinos inconformes tienen una demanda clara: las que deben irse son las vías del tren. Esa es la frase que repiten una y otra vez la decena de vecinos de los tres barrios con los que Animal Político sostuvo charlas telefónicas para entender por qué para ellos no es tan fácil sólo aceptar una casa y andarse para otro lado.