CDMX. Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, presidente nacional del PRI, se lanzó a celebrar la victoria priista en Coahuila como si fuera el salvavidas que devolverá al tricolor al poder nacional. “Esto es el comienzo de la recuperación”, sentenció, mientras acusaba a Morena de ser un “narcopartido”.
Pero detrás de la euforia hay una operación digital orquestada con cuentas anónimas, troles, perfiles falsos y sectores de la ultraderecha que no logra ocultar la realidad: el PRI de “Alito” es un cascarón vacío que sobrevive en su último bastión.
Según un análisis forense de más de 2,300 publicaciones generadas a partir de la conversación iniciada por Moreno Cárdenas, su intento de nacionalizar el resultado local fracasó estrepitosamente.
Casi el 48 por ciento de las respuestas fueron desfavorables a su narrativa, frente a solo un 34 por ciento que la apoyó y un 18 por ciento neutral. La mayoría de la conversación digital cuestionó su liderazgo y rechazó la idea de que Coahuila sea el termómetro de 2027.
EN TERAPIA INTENSIVA
Moreno Cárdenas fue marginado de la campaña local en Coahuila y el triunfo priista estuvo marcado por denuncias de compra y coacción del voto. Aun así, el dirigente priista se atribuyó 16 diputaciones y trató de convertir un resultado estatal en una supuesta ola nacional contra Morena