CDMX.- La política mexicana tiene sus payasos y sus profetas, y Alejandro Moreno, “Alito”, decidió ser ambos en la misma tribuna. Ante el Congreso, con motivo del Segundo Informe, el dirigente del PRI se atrevió a decir que si México sigue como va, su partido, ese que saqueó, reprimió y vendió al país por décadas, volverá a la Presidencia en 2030 y le quitará la mayoría calificada a MORENA en Diputados.
La respuesta de la Presidenta Claudia Sheinbaum fue letal y en dos palabras: “Está muy difícil, ¿no?” No es una frase al aire. Es el acta de defunción política del priismo. ¿Con qué cara vuelve el PRI? ¿Con qué autoridad moral? El pueblo no olvida el gasolinazo, la Casa Blanca, Odebrecht, Ayotzinapa y la corrupción de gobernadores que hoy están prófugos o presos. “Alito” no representa un proyecto, representa la nostalgia del privilegio.
Sheinbaum no entró al juego de la provocación barata. Puso sobre la mesa lo que “Alito” no tiene: resultados. “¿Qué hicimos? Decir lo que hemos hecho.