CAMPECHE, CAMP. Las lágrimas rodaban sin control por el rostro de Héctor Willian Canto Sunza. A sus 33 años, este fotoperiodista de “CAMPECHE HOY” no podía contener la emoción. Acababa de recibir enterarse que ganó el Premio Estatal de Periodismo en la categoría de fotografía, otro reconocimiento a su carrera.
Antes de iniciar la charla, agradece a su mentor, el director de CAMPECHE HOY, Juan Manuel Juárez Cortés, quien desde el primer día le tuvo fe, le mostró los primeros pasos de periodismo, lo encaminó en la profesión, y hoy lo apoya para realizar este tipo de trabajos periodísticos.
Y mientras las lágrimas caían, recordó las palabras del legendario Yousuf Karsh: “El corazón y la mente son la verdadera lente de la cámara”. Ese día, Héctor decidió que su cámara ya no solo registraría imágenes… registraría alma.
Todo sucedió durante un recorrido por Isla Aguada, en Ciudad del Carmen. Héctor buscaba documentar la vida silvestre de la región cuando se topó con uno de esos momentos que los fotógrafos guardan para siempre. En los manglares de Punta Morón, a unos 15 kilómetros de Isla Aguada, una colonia de flamencos rosados convertía el paisaje en un espectáculo vivo.
Para llegar hasta allí fue necesario subirse a una lancha y navegar varios minutos entre canales estrechos. De pronto, aparecieron. Cerca de 50 flamencos, elegantes, serenos, caminando con delicadeza entre las aguas poco profundas del manglar en busca de pequeños crustáceos.
El sol del mediodía caía con fuerza, iluminando el agua como espejo y haciendo que el rosa intenso de sus plumas brillara como nunca.
“Parecía una pasarela de plumas rosas en medio de la tranquilidad del manglar”, recuerda Héctor con la voz aún entrecortada. El reflejo de la luz sobre el agua, el contraste con el verde de los mangles y el movimiento pausado de las aves crearon una imagen que parecía pintada por la propia naturaleza.
Pero más allá de la belleza técnica, esa fotografía representa algo mucho más profundo para él. Es el resultado de años de lucha, de madrugones, de recorrer caminos difíciles, de creer en su trabajo cuando pocos lo valoraban. Es la constatación de que, a pesar de las dificultades, los sueños se pueden alcanzar.
Cada vez que regresa a Punta Morón, Héctor entiende un poco más la importancia de conservar estos ecosistemas. Los manglares no solo son hogar de flamencos; son refugio de vida, pulmones verdes y un tesoro que Campeche debe proteger.
Hoy, esa imagen ya no es solo una fotografía premiada. Es el testimonio de un joven campechano que, con el corazón y la mente puestos en su lente, logró capturar uno de los momentos más hermosos que ofrece la naturaleza en Isla Aguada.
Héctor Willian Canto Sunza no solo ganó un premio. Ganó la certeza de que vale la pena seguir mirando el mundo con sensibilidad, porque a veces, la mejor foto no es la que se toma con la cámara… sino la que se siente con el alma.