CAMPECHE, CAMP. Cansados de caer en los mismos hoyos durante más de un año y ante el riesgo de que las lluvias conviertan las calles en trampas mortales, habitantes de la comisaría de Lerma, decidieron “hacerle la chamba” al Ayuntamiento. Por lo que se pusieron el overol y armados con palas, voluntad y recursos propios taparon un enorme bache en la calle 20 principal.
Ante esto, la comisaria Ana Teresa Albarrán señaló que, este tramo es una vialidad vital que la administración de la alcaldesa Biby Rabelo ha mantenido en el abandono total desde hace un año, donde solo ha quedado en el olvido solicitudes formales, oficios archivados y promesas rotas.
Con el inicio de la temporada de lluvias, la paciencia de la gente se agotó, el agua acumulada oculta la profundidad de las fracturas en el pavimento, transformando el tramo que va desde el Oxxo hasta el parque principal en un peligro latente que ya ha cobrado facturas en suspensiones, llantas ponchadas y caídas de motociclistas.
CRÓNICA DE UNA CALLE ROTA
El escenario de este fin de semana no fue el de las cuadrillas oficiales con uniformes relucientes, sino el de la “Cuadrilla de la Esperanza”, ya que hombres y mujeres de la comunidad que, bajo el sol y la amenaza de tormenta, salieron a rellenar el asfalto. La escena reflejó una cruda realidad local, la ciudadanía resolviendo con sus propias manos lo que sus impuestos deberían pagar.
“Pedimos de manera respetuosa la intervención de la alcaldesa para atender esta problemática, pero seguimos esperando una respuesta”, reprochó la comisaria Ana Albarrán, al confirmar que la gestión de Rabelo de la Torre ha mostrado una respuesta “nula” a lo largo de un año de peticiones.
Las labores comunitarias requirieron incluso el apoyo logístico del comisario Montes Toscano, quien tuvo que coordinar el control del tránsito de manera improvisada para proteger a los voluntarios mientras cubrían los desperfectos de la arteria principal y de otras colonias adyacentes de Lerma.
PELIGRO OCULTO BAJO EL AGUA
El problema en Lerma va más allá de la estética urbana; es un asunto de seguridad vial y protección civil. Los vecinos denunciaron que las alcantarillas colapsadas y los baches profundos se vuelven invisibles cuando llueve, lo que incrementa exponencialmente el riesgo de un accidente de consecuencias fatales para peatones y conductores por igual.
Mientras el Ayuntamiento de Campeche mantiene el silencio operativo y posterga las soluciones definitivas, los habitantes de Lerma advirtieron que continuarán movilizándose por su cuenta para proteger a sus familias, dejando en evidencia que, en la capital del estado, la transformación de las calles avanza al ritmo que imponen los vecinos, no el gobierno.