CAMPECHE, CAMP. Entre el aroma a copal, el resplandor de las velas y la calidez del cempasúchil, los pasillos del Palacio de Gobierno abandonaron por un momento el ajetreo burocrático para convertirse en un vivo tributo a los fieles difuntos. Por quinto año consecutivo la gobernadora Layda Sansores recorrió las distintas áreas del inmueble que abrieron espacio a la tradición del Hanal Pixán, convirtiendo el trabajo cotidiano en una muestra colectiva de memoria, identidad y respeto hacia la cultura maya.
“Es de regocijarse ver que hay gente en la mañana para que nuestras generaciones sigan conservando nuestras tradiciones, nuestra cultura ancestral que nos debe llenar a todos de orgullo”, expresó al agradecer al personal por mantener un hilo conductor estrictamente enfocado en la riqueza del mundo maya.
Cada altar contó con su propia explicación histórica, transformando el recorrido en un ejercicio didáctico narrado por los mismos trabajadores. Tras la valoración de los altares organizados en los distintos niveles del inmueble, el primer lugar fue otorgado al personal de Servicios Generales (ubicado en el sótano), reconociendo el detalle y apego a la tradición en su montaje.
El segundo lugar correspondió al tercer piso, mientras que el tercer puesto fue asignado al cuarto piso del edificio. La actividad busca reforzar la preservación de las costumbres ancestrales en los espacios públicos y transmitir el significado histórico de estas fechas a las nuevas generaciones de la entidad. Entre la algarabía y el ambiente festivo, la gobernadora Layda Sansores destacó el esfuerzo colectivo detrás de cada ofrenda, reconociendo que no se trató de un simple montaje decorativo, sino de un profundo trabajo de investigación para rescatar las raíces prehispánicas.