CAMPECHE Alejandro “Alito” Moreno no dio la cara. Se fue. Justo la misma semana en que en San Lázaro por fin le ponen fecha al desafuero, el dirigente del PRI apareció en República Dominicana en un evento de la COPAL, el organismo del que es presidente. No avisó dónde estaba en sus redes, no aclaró nada, solo subió fotos.
Hasta que lo cacharon en un canal dominicano y en una foto donde casualmente también estaba Felipe Calderón y hasta el Rey de España.
No hay casualidades en política. República Dominicana no es tan grande como para que todos coincidan por arte de magia. “Alito” se fue cuando más lo necesitaba la justicia mexicana.
Cuatros años después de que en 2022 la Fiscalía de Campeche llevó las pruebas a la Cámara por peculado, desvío de recursos y enriquecimiento ilícito, cuatro años de promesas de que “ahora sí viene el desafuero” y que nunca llegó.
El propio presidente de la Comisión Jurisdiccional, Hugo Erick Flores, confesó lo que todos sospechan: “Alito” sigue vivo gracias a dos amparos del Poder Judicial. Su primer protector no es el PRI, era el Poder Judicial neoliberal que protegió a muchos.
Este es el mismo Alito que en julio de 2022 vio cómo le reventaban la puerta de una de sus mansiones con orden de cateo y no estaba. El mismo que dice “me la pelan, me gané todos los tribunales” y que presume que no le preocupa nada. El mismo que habla de fascismo y dictadura mientras exige una tercera reelección al frente del PRI, el que dejó de ser de izquierda desde los años 50 y hoy es su franquicia personal.
Se fue a festejar con socialistas en Uruguay como representante de la COPAL y aquí grita contra los socialistas. Doble discurso, doble moral. Mientras en México se le acusa de desviar 83 millones con prestanombres, él se toma fotos en el Parlamento Latinoamericano rindiendo homenajes.