CAMPECHE, CAMP. Mantener abiertas las puertas de un restaurante en Campeche se ha convertido en un ejercicio diario de alta precisión financiera. Enfrentados a una drástica contracción de la demanda que redujo las ventas en un 35%, sumada al incremento constante en insumos y servicios de operación, los empresarios gastronómicos de la entidad buscan alternativas para proteger el empleo local y sostener una industria vital para la región.
Rodrigo Bojórquez Ruiz, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC), señaló que la llamada “tormenta perfecta” responde a una combinación de presiones acumuladas durante los últimos dos años. Por un lado, la disminución del poder adquisitivo de las familias ha mermado el flujo de clientes; por el otro, la estructura de costos fijos y variables continúa al alza.
Ante este panorama, que coincide con las evaluaciones de otros organismos empresariales como CANACO y COPARMEX, la industria gastronómica enfoca sus esfuerzos en la optimización de procesos, la eficiencia operativa y el manejo riguroso de inventarios. Reducir los costos de producción sin comprometer la calidad ni recortar plazas de trabajo se ha convertido en la hoja de ruta del sector.