CAMPECHE, CAMP. Lo que se proyectaba como el “tanque de oxígeno” económico del año para el sector restaurantero terminó en un arranque con saldo negativo. Meses de planeación, deudas adquiridas para pagar permisos especiales y hieleras llenas de producto se tradujeron ayer en pérdidas y mesas desiertas.
A las 13:00 horas, mientras el silbatazo inicial marcaba el debut de la Selección Mexicana en el Mundial 2026, la icónica Calle 59, los restaurantes del Centro Histórico y los locales de Plaza Galerías vivieron una jornada desértica, simplemente no fue negocio.
La afluencia de la afición campechana se concentró lejos del sector privado. La pasión futbolera se vivió principalmente en puntos de congregación pública, dejando a los empresarios con las manos vacías, la inversión congelada y promociones que nadie reclamó. Para los comercios establecidos, el golpe representa un boquete financiero directo a sus bolsillos en esta primera fecha.
INVERSIÓN A LA BANCA
Encargados de reconocidos establecimientos como La Aduana, La Parrillita, Patronis y La Chopería revelaron la compleja planeación logística y económica que precedió al evento. Se alistaron con más de 10 meses de anticipación para poder encender una pantalla de forma legal. Para ello, tuvieron que tramitar licencias especiales con los titulares de los derechos de transmisión, un requisito obligatorio para blindarse contra multas millonarias y clausuras administrativas.
Sin embargo, en este primer partido la inversión no rindió para sacar los costos de operación. Al arrancar el juego, las zonas de mesas apenas arañaban los 10 comensales por establecimiento, un número bajo para el nivel de gasto realizado.
“Nos preparamos casi un año, pagamos permisos y lanzamos descuentos de hasta el 30% y botes al 2×1 que planeábamos mantener todo el Mundial, pero la gente simplemente no llegó a los locales. No sacamos ni lo que se invirtió para este día”, lamentaron gerentes de la Calle 59 bajo condición de anonimato.
PREFERENCIA POR EL AMBIENTE MASIVO
El público local optó mayoritariamente por el ambiente de convivencia comunitaria que se generó de manera masiva en el Domo del Jaguar (Concha Acústica), donde familias enteras y grupos de amigos prefirieron reunirse a disfrutar del partido en las pantallas públicas de forma gratuita.
Hoy, los empresarios que apostaron a este arranque del Mundial se enfrentan al reto de reestructurar su estrategia para próximos eventos, con la urgencia de recuperar una inversión que, por ahora, se quedó rezagada en las mesas.