CAMPECHE, CAMP. Las fiestas del Cristo Negro ya retumban en el estado, pero esta vez la fe busca un nuevo ritmo, uno que ilumine el cielo sin ensordecer ni lastimar. En un giro que desafía décadas de costumbre patronal, el Obispo José González Juárez llamó a sus párrocos a moderar drásticamente los cohetes o voladores durante la temporada festiva de agosto y septiembre, promoviendo en su lugar luces y chisperos silenciosos.
Aunque el clero ha mostrado disposición, erradicar los estruendos en los cielos campechanos no se logrará de la noche a la mañana. El vocero de la Diócesis, Marco Antonio Martínez, reconoció que mientras en la zona urbana hay mayor control, en las comunidades rurales la pirotecnia está ligada a la identidad comunitaria, por lo que la transición será gradual y basada en la concientización.
“Se nos ha invitado más bien a hacer uso de chisperos, de cosas que llevan luz, pero no sonido, porque termina lastimando el tema de los animalitos, incluso a muchas personas que son vulnerables, como niños con autismo o adultos mayores”, detalló el vocero diocesano, al admitir que el reto principal no viene de los sacerdotes —quienes han mostrado total apertura—, sino del arraigo cultural en los pueblos donde es difícil que algunas comunidades lo acepten”.
CELEBRACIONES MÁS EMPÁTICAS
La iniciativa cobra especial relevancia en medio de las celebraciones patronales que arrancaron el pasado 15 de agosto. La decisión surge a partir de un acercamiento formal el pasado 15 de mayo entre Alexandro Brown, titular de la Vicefiscalía de Delitos contra Animales, Ambiente y Ecosistemas y el obispo José González Juárez, con el objetivo de proteger a animales domésticos y silvestres, personas autistas, a adultos mayores, y evitar la contaminación e incendios.
Por otra parte, a través de las redes sociales, el vicefiscal Alexandro Brown Gantús reconoció públicamente la disposición del clero campechano ante esta problemática: “Muchas gracias al Señor Obispo de Campeche por escuchar a la Vicefiscalía sobre este tema tan importante”, respaldando así el compromiso de la Iglesia para avanzar hacia festividades libres de violencia acústica.
La presión legal también juega un papel clave: el maltrato animal provocado por el uso irresponsable de pirotecnia está sancionado en el artículo 383 del Código Penal del Estado de Campeche. Por ahora, la autoridad ha apostado por la vía de la exhortación antes que la vía punitiva, confiando en que la piedad popular adopte expresiones de fe más empáticas y menos destructivas.