CAMPECHE, CAMP. Entre el júbilo de una feligresía que llevaba meses esperando un guía espiritual, el presbítero Fernando Sima Castillo tomó posesión formal de la Parroquia de La Santa Cruz, en el ejido Los Ángeles. La celebración eucarística, presidida por el obispo José Alberto González Juárez, representó el alivio colectivo para cientos de familias campesinas e indígenas distribuidas en 24 comunidades rurales que integran este vasto territorio en el corazón de Calakmul.
“El Señor le ha encomendado estar al frente de una porción de su Iglesia en las tierras de Calakmul”, subrayó el monseñor durante la homilía, haciendo énfasis en las dificultades particulares del terreno y la dispersión geográfica que el nuevo párroco deberá recorrer de ahora en adelante.
El contraste emocional marcó la jornada. Mientras en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Candelaria — donde el padre Fernando sirvió casi dos años como vicario—, los feligreses expresaban un emotivo “gracias por todo” al ver partir a quien consideraban un pilar comunitario, en Los Ángeles el ambiente se transformó en una fiesta popular con cantos, arreglos florales y la presencia de sacerdotes de todo el decanato.
Cabe resaltar que, durante el periodo de transición, el padre Atilano López Gómez había sostenido el servicio religioso de manera provisional, enfrentando la exigencia logística que implica atender un territorio tan extendido. Para la comunidad, la llegada de un párroco fijo va más allá de la fe, en zonas donde las instituciones escasean, la parroquia se convierte en el principal eje de apoyo y cohesión social.
Con la bendición episcopal y el respaldo de las 24 comunidades representadas en la misa solemne, el sacerdote inicia formalmente una misión pastoral en una de las regiones más complejas y apartadas del estado, asumiendo la responsabilidad directa del templo y la atención de miles de habitantes.