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29 junio, 2026

Víctor Rodríguez

nacional

“VIVIO UN INFIERNO “

CDMX.- María Felicia Jiménez, doctora en física nuclear, rompió el silencio. Relató la violencia cotidiana que sufrió durante su relación con Víctor Rodríguez Padilla, exdirector de Pemex, y cómo esta se agravó dramáticamente tras el nombramiento del funcionario en octubre de 2024. La académica cubana narró agresiones físicas, psicológicas y económicas.

Jiménez conoció a Rodríguez Padilla en 2017. Un año después, él fue su profesor de política energética y, según cuenta, desde el primer encuentro “se enamoró”. La relación avanzó, pero pronto aparecieron las primeras señales de violencia.

“En 2022 las agresiones ocurrían de vez en cuando, con uno que otro bofetón”, recuerda. Sin embargo, la situación escaló. En un episodio, Rodríguez Padilla le enterró un bolígrafo en la mano, cicatriz que aún conserva como prueba.

PODER EN PEMEX

Todo cambió radicalmente, dice, cuando él asumió la dirección general de Pemex en octubre de 2024. “Cambió muchísimo. Inclusive con el trato de las personas. Se volvió déspota”, afirma.

La violencia ya no se limitó a ella. Su hijo mayor, de 15 años fruto de un matrimonio anterior, fue víctima de descalificaciones constantes y exclusión. Rodríguez Padilla lo ignoraba, no le dirigía la palabra y, en la mesa, diferenciaba claramente entre “su hijo” (el menor de la pareja, de 6 años) y el adolescente.

“Si hacía un hot cake, le daba al pequeño y no le daba al grande porque decía que no era su hijo”, relata Jiménez. El niño de 6 años también sufrió: Presenciaba las golpizas y era utilizado para generar división entre los hermanos.

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AMENAZAS CON EL PODER DEL CARGO

La académica denuncia que el funcionario aprovechó su posición para ejercer control total. Le advertía que, por su cercanía con integrantes del gobierno federal, senadores, diputados y miembros del gabinete, podía “con una sola llamada” quitarle la custodia del hijo menor y deportarla a Cuba.

Además de la violencia física y psicológica, ejercía control económico y profesional: La amenazaba con impedirle conseguir empleo o avanzar en su carrera.

El detonante final de la separación fue una brutal golpiza durante el primer trimestre de 2026, episodio que Jiménez grabó y difundió en redes sociales.

“Él sigue haciendo su vida como si nada, ha seguido humillándome, se sigue burlando de mí. No nos podemos hacer menos ante hombres como él”, sentencia.

Tras la separación, Rodríguez Padilla prácticamente no ha visto al hijo en común, limitándose a dar una manutención mínima.

CUESTIONAR LA GESTIÓN DE PEMEX, EL PEOR ERROR

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Jiménez asegura que uno de los factores que desató mayor violencia fue cuestionar la gestión de su entonces pareja al frente de Pemex. “Desde que entró en Pemex las discusiones se volvieron más abruptas.

Me llegaban información de malos datos, de malos manejos”, dice. Cada crítica provocaba reacciones explosivas. La investigadora intentó alertar antes a las autoridades. Se comunicó con el Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias (INEEL) para denunciar la conducta del funcionario, pero asegura que su alerta fue ignorada.

Tras hacerse público el video de la agresión, la Secretaría de las Mujeres se contactó con ella y comenzó a brindarle acompañamiento.

El caso de María Felicia Jiménez no solo expone una historia de violencia machista al interior de una relación de poder. También revela cómo un alto funcionario supuestamente utilizó su cargo público para intimidar, amenazar y someter a su pareja, en medio de un gobierno que se autoproclama defensor de las mujeres.

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