CDMX – Tras varios días de caos, propuestas de último minuto y un verdadero escándalo nacional, la Secretaría de Educación Pública (SEP) reculó.
El calendario escolar 2025-2026 se queda como estaba: las clases terminan el 15 de julio, tal como estaba publicado en el Diario Oficial de la Federación. No habrá fin anticipado el 5 de junio.
El “verano eterno” por el calor y el Mundial se fue al caño.
Lo que parecía una decisión tomada desde las alturas se derrumbó en una maratónica reunión de casi cinco horas y media en la sede de la SEP.
Autoridades federales y los 32 secretarios estatales de Educación llegaron a un consenso: mantener el calendario original.
“Quedarnos con el calendario vigente, cumplir con la normatividad, apoyar a la economía de las familias”, declaró al salir el secretario de Educación de Guanajuato, Luis Ignacio Sánchez. El de Jalisco, Juan Carlos Flores, también confirmó el acuerdo unánime.
TIRO POR LA CULATA
La SEP había lanzado la bomba la semana pasada: adelantar el fin de cursos para “proteger” a los alumnos del calor.
Por lo que, la reacción fue inmediata y brutal. Escuelas privadas, a través de la Confederación Nacional de Escuelas Particulares (CNEP), advirtieron que se violaba el derecho a la educación. Padres de familia protestaron porque ya habían pagado el ciclo completo. Cabe recordar que, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH( rechazó el “verano eterno”.
Y hasta la propia Presidenta Claudia Sheinbaum tuvo que salir a decir que “no fue una ocurrencia de Mario Delgado”.
Mientras tanto, las escuelas se preparaban para convertirse en guarderías después del 15 de junio. Todo un desastre logístico, económico y académico que quedó congelado tras el consenso de este lunes.
¿QUÉ SIGUE?
El estira y afloja no termina. Hay quien celebra que se respetó el calendario y la normatividad. Otros lamentan que se perdió una oportunidad de dar un respiro real a los niños ante las temperaturas infernales que se viven en varias regiones del país.
Lo cierto es que esta vez ganó la cordura institucional. Pero el episodio deja clara una cosa: En educación, las ocurrencias de escritorio terminan chocando contra la realidad de las familias, los maestros y las escuelas.
El calendario se mantiene. Ahora falta que las autoridades cumplan, que las escuelas preparen un cierre ordenado y que, sobre todo, se deje de jugar con el calendario escolar cada vez que surge una idea “genial” en los escritorios.