CAMPECHE, CAMP. Lo que debería ser una temporada de descanso y tradición se ha convertido en un “viacrucis” financiero para las familias campechanas. Apenas arrancará oficialmente la Semana Santa y los dos pilares de la cocina local, el tomate y el limón, han alcanzado precios altos en locales de diversas colonias, registrando aumentos de varios pesos que obligan a los ciudadanos a comprar por pieza lo que antes llevaban por kilo.
Doña Isabel Ramírez, comerciante de una carnicería en la calle Bonampak en la Unidad Habitacional Kalá, señaló la realidad del limón, el cual hasta hace poco se conseguía en 20 pesos, hoy se dispara hasta los 45 pesos en algunos locales. El tomate no se queda atrás; de un precio estándar de 25 pesos, ahora se etiqueta hasta en 40 pesos el kilo.
Esta escalada de precios responde directamente al aumento de la demanda por la temporada de Cuaresma, ya que ambos son insumos críticos para la preparación de pescados y mariscos. Sin embargo, para el bolsillo del campechano promedio, la cuenta simplemente no cuadra, un kilo de tomate equivale apenas a 4 o 5 piezas, mientras que uno de limón rinde escasos 8 frutos, insuficientes para las necesidades de una familia.
“Hay quienes vienen por tres limoncitos o tres tomatitos; lo mínimo para completar el guiso del día porque ya no alcanza para más”, relata Doña Isabel, quien ha visto cómo sus clientes han empezado a sustituir el limón por vinagre, una opción mucho más barata pero que sacrifica el sabor auténtico de la gastronomía regional.
Al final, la temporada que tradicionalmente reunía a las familias alrededor de la mesa hoy las obliga a hacer cuentas antes que recetas. Entre precios que no dan tregua y porciones cada vez más pequeñas, la Cuaresma se vive más en el bolsillo que en la cocina, mientras el consumidor se adapta como puede, comprando menos, sustituyendo ingredientes o, simplemente, dejando fuera lo que ya

