CAMPECHE, CAMP. México está sentado sobre una mina de oro que no es dorada, sino de color azul turquesa. Con más de 10,000 kilómetros de litorales abrazando al país, la oportunidad de transformar la salud y la economía de las familias nunca ha sido tan clara. Aunque hoy el consumo de pescado es de 13 kilogramos por persona, la meta es ambiciosa, duplicar esa cifra y alcanzar los estándares de potencias como Japón y Chile.
La clave del éxito ya comenzó a cocinarse. A través de iniciativas estratégicas y la unión de universidades y gobierno, Martín Guerrero Castañeda, encargado de los programas de promoción del Tecnológico del Lerma, impulsan un movimiento para que el pescado deje de ser un invitado ocasional y se convierta en el protagonista de la dieta nacional.
El potencial es infinito. Mientras que otros países dependen de importaciones, México lo tiene todo a pie de playa. Guerrero Castañeda destaca que el reto de subir de los 13 kilogramos actuales es, en realidad, una invitación a la innovación. “Tenemos que dar a conocer la enorme variedad de especies que tenemos”, afirmó.
La estrategia no es solo vender un producto, sino crear una cultura del mar. Experiencias exitosas como el evento Aquamar en la capital demostraron que cuando la gente prueba, conoce y cocina el marisco local, la respuesta es inmediata, el consumidor mexicano quiere calidad, frescura y sabor

