Los tamales ocupan un lugar muy particular dentro de la gastronomía mexicana y, a propósito del Día de la Candelaria, que se celebra el 2 de febrero, te platicamos cuál es el origen de este delicioso manjar que tanto gusta a chicos y grandes.
La palabra tamal viene del náhuatl, tamalli, que significa “envuelto”, según el Gran Diccionario Náhuatl editado por la UNAM, INAH y otras dependencias.
Desde la década de los años 70 del siglo XX, Luis Alberto Vargas Guadarrama, del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM, ha estudiado con profundidad la cultura alimentaria nacional.
Basado en su formación académica como médico y antropólogo, y en su labor de análisis, el universitario habla de los tamales:
“Hay cerca de 400 variedades en toda América Latina, que se pueden clasificar de diversas maneras. Algunas no contienen maíz, el ingrediente más común, y aunque tradicionalmente su preparación es hogareña, los tiempos actuales la han restringido a ocasiones especiales”.
¿Por qué se comen tamales el 2 de febrero?
Comer tamales el 2 de febrero, también conocido como Día de la Candelaria, es “un gusto gastronómico” parecido a todas las fiestas mexicanas. Sin embargo, existe una íntima relación con nuestro pasado prehispánico.
Para conmemorar el inicio de la temporada de siembra, los aztecas realizaban diversos rituales en honor a Tláloc, Chalchiuhtlicue y Quetzalcóatl.
En estos rituales se servían productos elaborados con maíz, entre ellos los tamallis, como ofrenda para los dioses.
A partir de la Conquista, el sincretismo de diversas celebraciones religiosas mantuvo como costumbre este platillo que hoy es emblemático de la cultural mexicana.