Coche bomba mata a 22 personas y hiere a más de 40

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Más de 30 personas murieron y decenas resultaron heridas en un doble atentado con coche bomba frente a una mezquita en Bengasi, la segunda ciudad libia, lo que ilustra la persistente inestabilidad en esta región controlada por las fuerzas del mariscal Jalifa Haftar.

El ataque, que no fue reivindicado, tuvo lugar tras el rezo de la tarde del martes en el centro de esta ciudad del este del país, minado por la inseguridad y las rivalidades políticas desde la caída en 2011 del régimen de Muamar Gadafi, tras una revuelta popular respaldada por la OTAN.

Bengasi había gozado de una relativa calma desde que el mariscal Jalifa Haftar anunció la “liberación” de la ciudad de los yihadistas, en julio de 2017, aunque siguió habiendo violencias esporádicas.

Los atacantes hicieron estallar dos coches en un lapso de 30 minutos frente a una mezquita en el céntrico barrio de Al Sleimani, según funcionarios de seguridad.

Algunos de los trabajadores de emergencias y de seguridad que acudieron a la escena de los hechos fallecieron en la segunda explosión.

De momento nadie reclamó la autoría del ataque, pero la mezquita es considerada una base de grupos salafistas que combaten a los yihadistas junto a las fuerzas de Haftar.

Varias personas se concentraron ante la mezquita este miércoles, caminando entre charcos de agua con sangre y entre automóviles calcinados.

El hospital de Al Jala recibió 25 víctimas mortales y 51 heridos, dijo su portavoz Fadia al Bargati, en tanto que el Centro Médico de Bengasi recibió nueve muertos y 36 heridos, indicó el vocero Jalil Gider.

Trabajadores de salud dijeron que muchos de los heridos estaban en situación crítica y que era probable que el balance de muertos ascendiera.

Haftar, que apoya a la administración asentada en el este del país, declaró tres días de duelo tras el ataque.

El Gobierno de Unidad Nacional (GNA), respaldado por la ONU y con base en la capital, Trípoli, apenas ha logrado imponer su autoridad más allá de la zona occidental del país.

El GNA consideró el ataque un “acto terrorista y cobarde”.

La misión de apoyo de la ONU en Libia, la UNSMIL, tachó los atentados de “horribles” y advirtió que “los ataques directos o indiscriminados contra civiles […] constituyen crímenes de guerra”.

Los esfuerzos de la ONU para reconciliar a los dos gobiernos antagonistas no han dado resultados por el momento.