CAMPECHE, CAMP. Mientras los aromas a incienso aún permeaban en el ambiente tras los días de los fieles difuntos, las manos de Mario Castillo no paraban de cortar tallos, acomodar crisantemos y envolver petardos de color. En su floristería “La Dulzura”, las cuentas no mienten, lejos de la cautela de otros años, la tradición venció al bolsillo y las ventas registraron un incremento superior al 60%, un respiro financiero impulsado no solo por la memoria de los difuntos, sino por la pronta llegada de las festividades de diciembre.
El hervidero de compras se trasladó con fuerza a las redes sociales, donde confesó que este año hubo más movimiento de familias enteras buscaron afanosamente arreglos para adornar los altares de casa, llevar ofrendas a los cementerios o vestir los festejos en los planteles educativos. Pero el éxito no fue aislado; confirmó que al menos tres de sus conocidos con negocios del mismo ramo le reportaron exactamente la misma historia de bonanza, un gran repunte demostrando que el beneficio económico alcanzó a todo el sector.