CAMPECHE, CAMP. Caminar por las calles adoquinadas del Centro Histórico de Campeche — catalogado como Patrimonio Cultural de la Humanidad— se ha convertido en un recorrido enturbiado por el olor a desechos y la acumulación de bolsas de basura en cada esquina. La causa inmediata ya no es un secreto a voces entre los comerciantes, la administración municipal encabezada por Biby Rabelo ha optado por no sancionar ni aplicar mano dura a quienes tiran desperdicios a deshoras, dejando desprotegida la principal tarjeta de presentación turística del estado.
La denuncia cobró fuerza tras los señalamientos de Abraham Azar Wabi, presidente de la Asociación de Empresarios Turísticos del Centro Histórico, quien reveló que investigaciones internas detectaron camionetas y particulares abandonando toneladas de residuos con total impunidad. Sin inspectores municipales que apliquen las multas correspondientes ni un control efectivo sobre los infractores, el descuido urbano ha comenzado a pasar factura al comercio y a la imagen de la ciudad frente a los visitantes.
Ante la falta de acciones coercitivas por parte del Ayuntamiento, ha sido el propio sector empresarial el que tomó la iniciativa para evitar un colapso sanitario y turístico. Los dueños de negocios locales buscan coordinarse directamente con la empresa concesionaria Red Ambiental para fijar horarios estrictos de recolección, lanzar campañas de separación de residuos y concientizar a los vecinos de la zona antes de que el deterioro sea irreversible.
Para los comerciantes y residentes del primer cuadro, el problema rebasa lo estético: afectará directamente al bolsillo de cientos de familias que dependen del turismo si el Gobierno Municipal no asume su responsabilidad de mantener el orden y sancionar a quienes ensucian la vía pública.

