CDMX.– El Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Estado de México se encuentra en caída libre hacia las elecciones intermedias del próximo año. Lo que alguna vez fue el partido hegemónico de la entidad más poblada del país se encamina hacia su posible desaparición, carcomido por la nula credibilidad de su dirigencia estatal y la ausencia total de liderazgos fuertes.
La militancia priista ve con absoluta desconfianza a Cristina Ruiz Sandoval, su líder mexiquense. Lejos de reconstruir al partido, la dirigente se ha dedicado a expulsar o marginar a cuadros que podrían representar una mínima oportunidad de resurrección. Uno a uno, los posibles salvadores del tricolor mexiquense han sido echados del instituto político por decisión de la propia dirigencia.
ALITO, EL VERDUGO NACIONAL
El presidente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, no solo no ha ayudado: ha pisoteado al priismo del Estado de México. Al llegar al cargo, buscó legitimarse “apapachando” a figuras locales como Ricardo Aguilar Castillo y Carlos Iriarte Mercado, a quienes colocó en posiciones relevantes dentro de la estructura nacional.
Hoy, esa estrategia se ha vuelto en contra del propio “Alito”. Aguilar Castillo ha roto públicamente con Moreno Cárdenas, se le ha visto coqueteando con liderazgos de otros partidos y todo apunta a que en las próximas semanas podría anunciar su salida del PRI.
Peor aún es el caso de Carlos Iriarte Mercado, conocido como el “Golden Boy” del priismo mexiquense: exdirigente estatal, exalcalde de Huixquilucan y exsecretario de Gabinete durante el gobierno de Arturo Montiel.
Hoy se le presume abiertamente morenista y desde el 18 de agosto de 2025 ocupa el cargo de Cónsul de México en Boston, designado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
MEDIOCRIDAD Y ENRIQUECIMIENTO
Desde su llegada a la dirigencia, tanto Alejandro Moreno como Cristina Ruiz Sandoval han mantenido al PRI mexiquense sumido en la más absoluta mediocridad. El otrora partido que gobernó sin contrapeso el Estado de México perdió hace tiempo la brújula y el rumbo. Mientras tanto, sus líderes nacionales y estatales se han dedicado, según críticos internos, a amasar fortunas a través de las prerrogativas públicas del partido y a proteger a alcaldes señalados por corrupción.
El PRI en el Edomex ya no compite. Apenas sobrevive. Y todo indica que, de no ocurrir un milagro político, las urnas de 2027 solo certificarán su entierro definitivo.