CAMPECHE, CAMP. Mientras miles de familias celebraban el Día del Padre entre reuniones y felicitaciones, la gobernadora Layda Sansores aprovechó la fecha para recordar a su padre, Carlos Sansores Pérez, y desde esa memoria lanzar un reconocimiento a los hombres que, dijo, enseñan con paciencia y abrazan con ternura cuando la vida duele.
Gracias a mi padre, mi ceiba inmortal, que me hizo sentir tan protegida y amada que un día se fue, pero que sigue estando; que habita en mis palabras, en mis gestos, en mis sueños; que acompaña siempre a mi jaguar, mi sol de la noche, para que nunca me rinda, para que no pierda la dignidad, el valor y la fuerza para luchar por nuestros pueblos.
“Felicidades a los padres buenos que enseñan con paciencia y abrazan con ternura cuando la vida duele”, expresó la mandataria en su mensaje por el Día del Padre, donde reconoció a quienes encuentran en los gestos cotidianos una forma de acompañar y educar a sus hijos.
Lejos de destacar únicamente el papel del padre como sostén económico, Sansores describió a esos hombres capaces de convertir “el esfuerzo en pan y la preocupación en amor”, una imagen con la que reivindicó una paternidad más cercana, afectiva y presente.
El mensaje llegó en una época en la que los modelos tradicionales de crianza han comenzado a transformarse y cada vez es más visible la participación activa de los padres en la vida emocional de sus hijos. En ese contexto, la gobernadora dirigió su reconocimiento a quienes, desde el anonimato de sus hogares, hacen de la paciencia, la comprensión y la ternura parte de su manera de ejercer la paternidad.
“Papás buenos y amorosos de mi tierra, que son muchos, bendecidos sean”, concluyó. Más que una felicitación, el mensaje colocó en primer plano una idea sencilla, pero poderosa: que también hay padres cuya mayor herencia no es lo material, sino la capacidad de abrazar, acompañar y sostener cuando la vida más duele.