CAMPECHE, CAMP. Mientras más de 9,000 personas siguen con la esperanza de conseguir un techo propio en la capital del estado, el Ayuntamiento mantiene las obras de vivienda completamente paralizadas. La construcción del proyecto residencial “Tamarindos” cumple ya un mes clausurada con sellos de suspensión.
Elvira de la Peña Abreu, titular de la Comisión Estatal de Desarrollo de Suelo y Vivienda (CODESVI), señaló que este conflicto la autoridad estatal está intentando destrabar “por las buenas”, esquivando la vía legal para evitar que esto termine por sepultar definitivamente el proyecto.
La manzana de la discordia es el complejo habitacional de 303 departamentos en la zona de Tamarindos —un predio donado por la Federación— que forma parte de un plan maestro mucho más ambicioso de 3,000 viviendas proyectadas por el Infonavit.
Sin embargo, el Ayuntamiento local le plantó cara al Gobierno del Estado y colocó los sellos de clausura temporal, exigiendo el cumplimiento riguroso de estudios de impacto, la construcción de un muro de contención debido a quejas vecinales, y mesas de trabajo urgentes para determinar la viabilidad del suministro de agua potable y el desalojo de aguas pluviales.
Ante esto, reconoció abiertamente que el freno de mano impuesto por el municipio no solo afecta la ilusión de las familias inscritas en el padrón, sino que ya está golpeando los bolsillos de la economía local. “Sí afecta. ¿Cómo no nos va a afectar a estos trabajadores, a estos albañiles y hasta las tienditas? Pero estamos trabajando y espero que pronto nos puedan dar ya los permisos para continuar con el trabajo”.
A pesar de la presión de los comunicadores y de sectores jurídicos que cuestionan la legalidad del proceder del Ayuntamiento —acusándolo de entorpecer de forma arbitraria el derecho constitucional a la vivienda—, la postura oficial de la CODESVI ha sido evitar la confrontación en los tribunales.
De la Peña admitió que el Estado tiene los argumentos para interponer un amparo y forzar la reanudación de los trabajos, pero ha decidido deliberadamente guardar esa carta bajo la mesa para no dinamitar los puentes de comunicación con la administración municipal.