CAMPECHE, CAMP. El polvo de los caminos rurales de Campeche aún no se asienta en los zapatos del obispo José González Juárez, quien ya está demostrando que su promesa de “caminar con el pueblo” está reforzándose cada día. La mañana de ayer, la pequeña comunidad de Ukum, Hopelchén, se convirtió en el epicentro de un fenómeno que desbordó la fe local, cientos de pobladores recibieron al jerarca en un estallido de tambores y música, transformando las fiestas patronales en un histórico baño de masas que marca el ritmo de su recién iniciado ministerio.
Apenas a tres semanas de su toma de posesión canónica el pasado 1 de mayo, González Juárez ha impuesto un ritmo itinerante que ha tomado por sorpresa a la propia diócesis. En Ukum, la solemnidad se transformó en comunión cuando el propio obispo, contagiado por la euforia de niños, abuelos y jóvenes, se unió a coro para entonar el canto “Ya va llegando el espíritu de Dios”, rompiendo la tradicional distancia entre la alta jerarquía y la feligresía de las comunidades más alejadas.
“Es una bienvenida bonita, gracias por su cálido abrazo”, expresó un conmovido el obispo ante una iglesia abarrotada, reafirmando el compromiso que asumió desde el primer día, no gobernar desde el escritorio, sino recorrer cada parroquia y comunidad del estado.