CAMPECHE.- La pepena se ha convertido en una alternativa de subsistencia para al menos entre 150 y 300 personas en Campeche, de acuerdo con estimaciones de organizaciones sociales y trabajadores ligados al manejo de residuos sólidos.
La mayoría de estos trabajadores informales recorren diariamente calles, colonias y zonas cercanas al relleno sanitario para recolectar materiales que posteriormente venden a centros de reciclaje.
El principal material que buscan es el plástico PET, debido a que es uno de los residuos más fáciles de encontrar y tiene constante demanda en el mercado del reciclaje.
El cartón también representa una fuente importante de ingreso, especialmente cuando proviene de comercios y supermercados que desechan grandes volúmenes diariamente.
El aluminio ocupa un lugar privilegiado por su valor comercial, aunque es más escaso y suele ser disputado entre quienes se dedican a esta actividad.
En menor medida recolectan cobre, fierro y aparatos electrónicos dañados, cuyos componentes pueden desmontar y comercializar por separado.
La falta de empleo formal es uno de los factores más recurrentes que empuja a las personas a convertirse en pepenadores, principalmente entre adultos mayores y personas sin estudios concluidos.
A ello se suma el abandono familiar, ya que muchas personas llegan a esta situación tras separaciones, violencia intrafamiliar o pérdida del sostén económico del hogar.
La deserción escolar es otro detonante importante, pues limita severamente las posibilidades de acceder a empleos mejor remunerados.
Muchos de quienes hoy viven de la pepena comenzaron realizando trabajos temporales, pero al no encontrar estabilidad laboral recurrieron a esta actividad como única salida inmediata.
Las jornadas suelen iniciar desde antes del amanecer y extenderse hasta entrada la tarde, dependiendo de la cantidad de material recolectado y las condiciones climáticas.
Las ganancias son variables y en ocasiones no superan los 150 pesos diarios, insuficientes para cubrir alimentación, transporte y necesidades básicas.
*RIESGOS Y ENFERMEDADES SILENCIOSAS.*
La exposición constante a residuos contaminados puede provocar infecciones cutáneas, enfermedades respiratorias, intoxicaciones y lesiones provocadas por objetos punzocortantes.
También enfrentan riesgos de padecimientos gastrointestinales, alergias severas y contagio por contacto con desechos hospitalarios mal manejados.
Especialistas advierten que, sin atención médica ni equipo de protección adecuado, estas condiciones pueden derivar en enfermedades crónicas que agravan aún más la situación de vulnerabilidad que enfrentan cientos de pepenadores en Campeche.
*NIÑEZ ENTRE DESECHOS*
En Campeche, decenas de niñas y niños acompañan diariamente a sus familias a pepenar entre montañas de basura para recolectar plástico, cartón, aluminio y otros materiales reciclables que después son vendidos para obtener ingresos. La escena, visible en tiraderos y zonas de disposición final, refleja una realidad marcada por la precariedad económica y la falta de oportunidades para muchas familias campechanas.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en 2022 se contabilizaron 21 mil 171 menores de entre 5 y 17 años en situación de trabajo infantil en Campeche, cifra que coloca al estado en la posición 19 a nivel nacional y representa un aumento respecto a mediciones anteriores. Gran parte de estos menores realiza actividades no permitidas o en condiciones de riesgo para su salud y desarrollo.
Especialistas advierten que muchos de estos menores abandonan o interrumpen su educación para integrarse a labores de apoyo familiar, como la pepena, actividad que los expone a accidentes, infecciones y contaminación. A nivel nacional, tres de cada diez niños que trabajan no asisten a la escuela, una condición que limita sus posibilidades de romper el círculo de pobreza.
Aunque diversas instituciones han impulsado programas de apoyo social y becas escolares, activistas señalan que el problema persiste mientras no existan políticas integrales que garanticen empleo digno para los padres y acceso efectivo a la educación para la niñez. En Campeche, la imagen de pequeños hurgando entre residuos sigue siendo un recordatorio de una deuda social pendiente.