CAMPECHE, CAMP. Las fiestas decembrinas siempre dejan huella, y no solo en la memoria, también en los contenedores que amanecen reventados, en las calles donde ruedan los vasos desechables y bolsas brillosas de los regalos que se arrugan bajo el sol. Pero consumir con responsabilidad, reciclar y reutilizar, hará que estas fiestas y sobre todo las calles se empañen de basura.
Miguel Coba, biólogo y director de Gestión Ambiental, señaló que, cada año, diciembre llega con luces brillantes, villancicos y bolsas de compras por todos lados, la generación de basura se dispara y obliga a mirar de frente el impacto ambiental de cada intercambio y cada regalo envuelto solo por estética. El año pasado diciembre dejó entre 280 a 300 toneladas diarias de basura, pero este año se podría hacer la diferencia.
Por ello, lanzó un llamado directo a los campechanos, frenar este impacto sin apagar la fiesta. Dejar de comprar envolturas nuevas solo por gusto, aprovechar las que ya se tienen, reciclar cada empaque posible y reutilizar bolsas, periódicos y hasta empaques antiguos puede marcar la diferencia para que el paisaje navideño no quede manchado de plástico y papel tirado.
Cada año es igual, a mayor compra, mayor basura. Y esos residuos mal dispuestos no son inofensivos; se convierten en focos de mal olor, fauna nociva y rincones sucios que rompen incluso el espíritu alegre de estas fiestas. Lo que parece “solo basura” se vuelve un problema que invade calles, banquetas y espacios públicos.
Entre el aroma a pino artificial y el ruido de las posadas, la basura también hace presencia. Una conciencia más activa al comprar y envolver podría convertirse en el regalo silencioso que nos permita iniciar enero con calles más limpias y un ambiente más respirable.

