CAMPECHE, CAMP. El silencio fue más elocuente que mil discursos. Pues este fin de semana, decenas de edificios y monumentos en Campeche sumergieron sus fachadas en la oscuridad. No fue un apagón, sino un grito silencioso contra el cambio climático, la protesta más potente que puede haber: la que se hace sin palabras, pero con acciones.
La titular de la Secretaría de Medio Ambiente, Biodiversidad, Cambio Climático y Energía, Jocelyn Durán Murrieta, manifestó que, esto tuvo lugar en el corazón del Parque Ximbal. Cientos de campechanos intercambiaron luz eléctrica por luz de conciencia.
Con linternas apagadas y celulares guardados, formaron el icónico “60+” -símbolo de la Hora del Planeta- mientras el único sonido era el canto de los grillos. Esto no solo fue apagar los focos, sino que con ello se prendió la responsabilidad y conciencia de cada uno.
LA URGENCIA DETRÁS DEL GESTO
Mientras Campeche se sumaba a esta protesta global, el planeta enviaba sus propias señales: 2024 ya es oficialmente el año más caliente registrado en la historia, con incendios forestales e inundaciones batiendo récords.
