El guardián de las letras

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La primera biblioteca que existió en el Estado fue la Manuel R. Mora que abrió sus puertas un 20 de noviembre de 1969, pero 12 años después, el recinto que se ubicaba cerca de Plaza de Armas, tuvo que ser demolido para ser reubicado en el que hoy es el Centro Cultura Villahermosa en pleno corazón del Centro Histórico de la ciudad.

La demanda del servicio era cada vez más y se necesitaba un recinto para albergar una gama amplia de títulos, fue entonces que luego de gestionar recursos del Programa Nacional de Bibliotecas, el sitio comenzó a construirse cerca del centro y fue inaugurado el 9 de diciembre de 1987 para convertirse hoy en el guardián de las letras que alberga 236 mil libros: la Biblioteca José María Pino Suárez.

"Cuando se comenzó a construir decían que esto sería un elefante blanco, que no iba a funcionar porque estaba retirada de la ciudad. Hace 30 años esta zona no estaba poblada y nosotros éramos los únicos de este lado", afirmó Porfirio Díaz, director de la Red estatal de bibliotecas, quien recordó que en ese entonces sólo se contaba con 40 mil tomos.

Premios internacionales
El diseño con motivos mayas estuvo a cargo de los arquitectos Francisco Serrano Cacho y Teodoro González de León, (este último creador de estructuras como el Parque Tomás Garrido y el Auditorio Nacional), que la construcción ganó primer lugar en 1989 en la Bienal de Bulgaria como mejor pieza arquitectónica, al competir entre 510 proyectos de 49 países.

Desde entonces el recinto cultural se ha mantenido por varios años en el Periférico Carlos Pellicer Cámara en la zona Cicom, resistiendo temblores, la inundación del 2007 por su cercanía al Río Grijalva e incluso la llegada de las nuevas tecnologías.

"Las bibliotecas deben irse modernizando. Los libros no se van a terminar nunca aún cuando exista el Internet ¿por qué de dónde sale toda esa información? De los libros. Esta biblioteca tiene una fortaleza física y le quedan muchos años por delante", dijo Díaz.


A diez años de la peor catástrofe en el estado.

El agua primero llegó al estacionamiento de la Biblioteca José María Pino Suárez el 29 de octubre. Nadie pensó que fuera a avanzar más, pero un día después, durante la noche, no hubo poder humano que frenara su paso. Al día siguiente el panorama fue devastador, más de 14 mil libros flotaban entre las aguas del río Grijalva.

El director de la Biblioteca José María Pino Suárez, Porfirio Díaz, estaba aún en el recinto cuando el agua ingresó al lugar hasta alcanzar los 52 centímetros de altura; atónito, no podía creer lo que veían sus ojos.

"No dimensioné el daño que tenía la biblioteca hasta que bajó el agua y era para sentarse a llorar en el lodo que había. Y a 10 años el sentimiento le embarga a uno, es como si uno hubiera perdido parte de su vida. Yo aquí me formé profesionalmente, es una institución que quiero mucho. Y cuando esto sucedió, yo me sentí frustrado al no poder hacer más por nuestra biblioteca", mencionó.

La recuperación
Les llevó cuatro meses volver a abrir sus puertas y un año en recuperar su acervo cultural, para lo cual fue necesario del trabajo de los 148 empleados de los tres turnos y la donación de 62 mil volúmenes de otras bibliotecas del país, así como la adquisición de equipo nuevo, debido a que el 80% por ciento de su mobiliario quedó en mal estado. Aún así, el olor a humedad se impregnó por varios días.

"Nosotros no tiramos los libros, los acumulamos en la azotea y los cubrimos con una manta. Ahí lo destapábamos para que se orearan, pero el olor era fétido. Al final tuvieron que tirarse a la basura".

9 de diciembre de 1987.
Es inaugurada de manera oficial por el entonces presidente de México, Miguel de la Madrid y el gobernador de Tabasco, Enrique González Pedrero.

10 de diciembre.
Un día después de su inauguración, comienza a operar al público en general.