SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, CAMP. Si los taxistas pensaban que sacando a las aplicaciones de transporte de la jugada ya la tenían ganada, se equivocaron. Aunque autoridades los respaldaron tras manifestarse pues comprenden la competencia desleal que sufren por choferes particulares, ahora tendrán que ponerse las pilas, pues o le meten mano a sus carros, le bajan a la grosería y renuevan el servicio, o la misma gente los va a dejar tirados.
El titular de la Agencia Reguladora del Transporte en Campeche (Artec), Eduardo Zubieta Marco, reconoció sin rodeos que, el gremio trabaja con permisos, operan en la legalidad, pero esa cobija solo les va a durar si cambian la cara del servicio. Uno de las principales llamadas es que todas las unidades deben tener aire acondicionado.
Esto pues en una ciudad como Campeche, donde el calor te derrite el juicio a medio día, subirte a un taxi que parece horno sobre ruedas es una tortura. La autoridad ya les puso el dedo en el renglón, el clima en los autos ya no es un lujo ni algo que te cobren extra, es un requisito obligatorio si quieren seguir circulando.
RENOVARSE O QUEDARSE ATRÁS
Y es que no es para menos, la gente no se mudó a las aplicaciones por puras ganas de molestar. Se fueron porque ya estaban hartos de subirse a unidades con los asientos despedazados, oliendo feo, cayéndose a pedazos y con choferes de muy mal modo. La ciudadanía buscó las apps porque eran cómodas, y si el taxi tradicional quiere sobrevivir, le toca ponerse a la altura.
Para los taxistas de toda la vida, esto es un “o le entras o te quitas”. Defender sus concesiones históricas ya no alcanza solo con cerrar calles o irse a protestar; ahora tienen que meterle dinero a los coches, arreglar el servicio y aprender a tratar bien al pasaje. Sin excusas.
El mensaje desde las oficinas del transporte quedó clarísimo en las calles. Mientras regulan las aplicaciones y ven quién sí se alinea, a los taxistas se les acabó el pretexto, o se modernizan a la de ya, o se van a quedar solos y con los coches vacíos.