CAMPECHE, CAMP.- Entre tumbas y flores, el obispo José Alberto González Juárez sacudió al Día de Muertos.
Ni la Catrina, ni los esqueletos comercializados, mucho menos la Santa Muerte. Nada de eso es la tradición. Con un mensaje frontal, el prelado advirtió en el Cementerio de San Román que la fiesta de los Fieles Difuntos se está pervirtiendo con folclor barato y cultos paganos.
Frente a cientos de familias, cuestionó por qué estaban ahí. Recordó que desde los antiguos mayas hasta la tradición cristiana, la esencia siempre ha sido la misma: honrar la memoria agradecida, no adorar a una figura macabra.
Y fue directo contra la protagonista de moda: La Catrina no es ancestral. Es un invento artístico del siglo pasado, popularizado por José Guadalupe Posada. Atractiva para el espectáculo, sí, pero no es símbolo de fe. La muerte en la fe cristiana no es una señora con personalidad, es una condición vencida por la resurrección de Cristo, dijo. Por eso es un error poner la devoción en espectros y en deidades como la Santa Muerte.
La misa, que tuvo ceremonia paralela en el panteón de Santa Lucía, se convirtió en una lección sobre el duelo.