CDMX. La victoria de Luiz Inácio Lula Da Silva en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, fue toda una sorpresa a nivel mundial, sin embargo al mercado bursátil no le gustan las sorpresas y ante este resultado los activos brasileños sufrieron un desplome y es que los inversionistas habían apostado por un cambio de gobierno y una política fiscal más restrictiva.
TURBULENCIA INICIAL
Entre los activos que se desplomaron este lunes, están las acciones de Petrobras en Wall Street y la Bolsa de São Paulo cayeron alrededor de 16 y 10% respectivamente.
La continuidad de Lula mantiene a Brasil como el principal contrapeso al proyecto regional de Trump, junto con la presidente mexicana Claudia Sheinbaum, cuyo mandato terminará en 2030.
El convenio firmado entre Pemex y la empresa petrolera brasileña Petrobras para llevar a cabo exploraciones en aguas ultraprofundas del golfo de México, una técnica en la que los brasileños son especialistas y en México falta expertise.
OXÍGENO ESTRATÉGICO
Para Pemex, se trata de una jugada para revitalizarse, mientras lidia con una deuda asfixiante, una producción petrolera baja y una reputación de ineficiencia y peligrosidad.
El propio Lula declaró en su discurso de victoria que el resultado demuestra que en Brasil “no aceptamos ser el patio trasero de nadie”.
La directora ejecutiva de Petrobras, Magda Chambriard, declaró que la fuerte caída fue un «movimiento especulativo» y no refleja los fundamentos de la compañía, además afirmó que sigue siendo una empresa sólida con un amplio portafolio de inversiones y que no se dejará guiar por movimientos de mercado a corto plazo.
Pese a lo que estaba en juego en Brasil, Trump evitó apoyar expresamente a Flávio Bolsonaro, a diferencia de lo ocurrido en Colombia, donde respaldó abiertamente a De la Espriella. Su presencia, sin embargo, se hizo sentir y la campaña de Lula denunció injerencias de Washington.