CDMX. La cifra más contundente no es solo operativa: es financiera e histórica. Petróleos Mexicanos (Pemex) reporta hoy el nivel de deuda más bajo desde 2014, luego de haber recortado más de 20 mil millones de dólares en menos de dos años. Ese dato, por sí solo, marca un punto de inflexión después de una década de asfixia financiera. Pero no viene solo. Viene acompañado de un salto de 81% en la refinación de petróleo respecto a 2018 y de una producción de hidrocarburos que ya alcanza 1.76 millones de barriles diarios, muy cerca de la meta de 1.8 millones.
Juan Carlos Carpio Fragoso, director general de Pemex, lo resume en tres ejes: más energía para México, más valor que se queda en el país y finanzas más fuertes para invertir. Los números lo respaldan.
La refinación pasó de 612 mil barriles diarios en 2018 a más de 1 millón 100 mil actualmente. La producción de gasolinas, diésel y turbosina se disparó 186%: de 350 mil a 1 millón de barriles por día. En 2018, de cada 100 litros vendidos solo 24 salían de refinerías propias; hoy son 87.
El gas natural creció 7.5% y supera los 4 mil 900 millones de pies cúbicos diarios. La petroquímica de derivados del etileno subió 27% y los fertilizantes 16%, con un salto de 36% en urea. Las ventas de gasolinas y diésel en los primeros nueve meses de 2026 ya crecen 17.9% respecto al mismo periodo del año anterior.
Menos deuda significa menos intereses y más recursos para extracción, refinación y petroquímica. Entre 2025 y 2030 la empresa contempla invertir más de 1.8 billones de pesos con recursos propios. Al mismo tiempo, entre 2025 y septiembre de 2026 destinó casi 6 mil 600 millones de pesos a apoyos comunitarios en caminos, salud, educación e infraestructura.
El dato más importante sigue siendo el financiero: la deuda de Pemex en su nivel más bajo en doce años. Todo lo demás —la refinación al alza, los combustibles de producción nacional y el cerco al ilícito— se construye sobre esa base.