CDMX. Vuelve al Vaticano una rutina que se creía que no regresaría en mucho tiempo: los partes médicos sobre la salud del Papa.
La Sala de Prensa de la Santa Sede ha difundido una escueta nota a primera hora, tras la operación a la que fue sometido León XIV, en la que le fue extraído un tumor maligno del pulmón: “El Papa ha pasado una noche tranquila. Más información a lo largo del día”.
Y la información llegó. Como un rayo de luz que atraviesa la incertidumbre, el boletín médico trajo alivio a más de mil 400 millones de católicos y a un mundo que contenía la respiración.
Los doctores Luigi Carbone y Stefano Margaritora firmaron el parte que todos anhelaban:
“El Santo Padre se ha sometido a los análisis de sangre y a la radiografía de tórax previstos tras la intervención. Los resultados confirman una evolución postoperatoria normal: los valores se encuentran dentro de los límites normales para el tipo de intervención realizada. El Santo Padre ha realizado fisioterapia respiratoria y ha comenzado a caminar por la habitación. Ha retomado su alimentación habitual, tomando el desayuno y el almuerzo. La evolución sigue según lo previsto”.
¡EL PAPA CAMINA!, ¡EL PAPA COME!, ¡EL PAPA RESPIRA Y LUCHA!
Hace apenas unas horas, en el décimo piso del Policlínico Universitario Agostino Gemelli de Roma, el mismo hospital que ha visto pasar a tantos pontífices, León XIV, de 71 años, salía del quirófano tras una intervención de unos 90 minutos (tres horas en total en el área quirúrgica).
Los cirujanos, liderados por el profesor Stefano Margaritora, le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante cirugía videoasistida para lograr una resección radical. El examen histológico intraoperatorio confirmó lo que se temía: adenocarcinoma pulmonar, un tumor maligno detectado en fase muy temprana y localizado.
El procedimiento fue exitoso, sin complicaciones. El Papa despertó con normalidad, pidió la cena y regresó a su habitación.
Mientras Roma aún dormía, el Sucesor de Pedro descansó en calma. Al despertar, se sometió a los controles, inició la fisioterapia respiratoria y, con la misma serenidad con la que entró caminando al hospital el martes, dio sus primeros pasos por la habitación.
En el Vaticano se respira una mezcla de emoción contenida y esperanza. El mismo hombre que el domingo, desde la plaza de San Pedro, anunció con voz firme que los médicos habían encontrado un “nódulo” en etapa muy inicial y bien localizado, ahora demuestra que su cuerpo y su espíritu siguen adelante.
La Santa Sede ha cancelado las audiencias hasta el 20 de octubre. Aún se espera el resultado definitivo del análisis de la pieza quirúrgica y de los ganglios para determinar si será necesario algún tratamiento adicional.