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22 octubre, 2026

Xochimilco

nacional

4 generaciones de azúcar y memoria

CDMX – En el Barrio de San Antonio, Xochimilco, el aire ya huele a azúcar quemada y a chocolate cuando se acerca el Día de Muertos. Dentro de un patio sencillo, más de diez manos de la familia Mejía se mueven con la precisión de quien ha nacido entre moldes de barro y cazos de cobre.

Este año preparan más de mil piezas de cada tamaño. Principalmente calaveritas de azúcar, pero también de chocolate. Virgencitas, borreguitos, gallinas, ánimas, angelitos, calabazas, charros, perritos y gatitos. Todo artesanal. Todo hecho en casa.

La historia empezó con el bisabuelo Miguel. Él enseñó el oficio a su hija Maura y a su yerno Antonio. Después lo aprendieron los hijos. Ahora lo continúan los nietos. Ya van cuatro generaciones.

“Para mí es muy bonito poder formar parte de esta tradición que comenzó con mi bisabuelo”, dice Abigail, una de las nietas, quien creció viendo cómo se calienta el azúcar, cómo se mezcla hasta alcanzar el punto exacto, cómo se vierte en los moldes de barro y cómo después llega el momento más delicado: la decoración.

El tío Jorge es quien todavía se encarga de los cazos de cobre. Sabe exactamente cuándo el azúcar está lista. Su nieto Edgar, ya aprende a su lado. Observa, prueba, se equivoca, vuelve a intentar. La familia sonríe: el oficio no se va a perder.

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