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1 octubre, 2026

Biby Rabelo

Campeche

PRESUME DEUDA CERO… PERO DEBE AL PUEBLO

CAMPECHE, CAMP. En el papel y sobre el pódium, la capital campechana vive un momento histórico de finanzas impecables, sin deudas bancarias, con proveedores liquidados y con galardones internacionales bajo el brazo. Sin embargo, en la acera de enfrente, cruzar la puerta de la sede municipal es regresar de golpe a la realidad cotidiana de los campechanos, avenidas que parecen campos minados, semanas enteras sin una sola gota en el grifo y esquinas repletas de bolsas de basura que nadie pasa a recoger.

Ese fue el enorme contraste que dejó el Segundo Informe de Gobierno de la alcaldesa Biby Rabelo. La edil prefirió volcar su discurso en el saneamiento financiero del Ayuntamiento, presumiendo que pagaron al 100% los adeudos de administraciones pasadas y que no contrataron un solo peso de deuda nueva. En el papel, la tesorería brilla con números negros y primeros lugares en transparencia; pero para las familias de las colonias populares, tener “deuda cero” en el banco de poco sirve cuando el déficit de pavimento, alumbrado y mantenimiento básico en las calles es insostenible.

EL AGUA SIGUE FALLANDO

El tema del agua potable fue uno de los puntos centrales de su mensaje. Rabelo de la Torre sacó pecho al anunciar inversiones directas en las líneas de conducción de Lerma, El Mirador, la López Portillo y Morelos, asegurando que su administración atiende a más de 60,000 familias y acusando a los gobiernos estatal y federal de ignorar el proyecto durante años, incluso cuando pidieron meterlo como obra del Tren Maya.

Lo que la alcaldesa omitió en su narrativa es que, más allá de la grilla política y los señalamientos de “olvido”, a miles de campechanos el agua no les llega a las cisternas ni por tandeo, obligándolos a gastar lo que no tienen en pipas particulares mientras las fugas en tuberías obsoletas desperdician litros en la vía pública.

BASURA Y BACHES SIN TREGUA

En materia de limpieza, la narrativa oficial rozó lo irreal. Biby presumió con orgullo un “premio internacional” otorgado al municipio por las labores de servicios públicos, así como la intervención de más de mil lotes baldíos particulares para reducir riesgos sanitarios. No obstante, el discurso choca de frente con el enojo ciudadano de cada semana, basura en cada esquina, retrasos continuos en las rutas de recolección y una administración que, en más de una ocasión, ha tachado a los campechanos de “cochinos”.

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Respecto a las vialidades, la alcaldesa intentó matizar el problema hablando de las brigadas de bacheo diario, chapeo y el programa “Colonia Imparable”. Pero para el automovilista y el peatón que transitan a diario por la ciudad, la estrategia parece un curita para una herida abierta. La falta de una repavimentación integral ha convertido el tránsito diario en un calvario de suspensiones rotas y llantas ponchadas, demostrando que las cuadrillas de parcheo resultan insuficientes.

DISCURSO DE RECORTES YA NO ALCANZA

Para cerrar su balance, Rabelo acudió al conocido escudo de la victimización, atribuyendo los vacíos de su gestión a los “recortes presupuestales” y a presuntas “persecuciones políticas” que buscan frenar a su equipo. El argumento empieza a desgastarse entre una población que no exige discursos de confrontación ni culpas compartidas, sino respuestas operativas en el grifo, la calle y la esquina de su casa.

Gobernar una ciudad no es solo entregar balances contables en orden para la foto; es garantizar los servicios elementales que justifican la existencia de un gobierno local. Mientras la alcaldesa defiende a capa y espada que su administración es “responsable y transparente”, el Campeche real sigue esperando que el brillo de sus finanzas impecables se note, de una vez por todas, al abrir la llave del agua o al salir a la calle sin caer en un bache.

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