CDMX. La realidad económica de México vuelve a desmentir a los agoreros del desastre. El peso mexicano ha perforado la barrera de las 17 unidades por dólar, un logro que cobra especial relevancia cuando se recuerda que, en 2018, muchos pronosticaban que nuestra moneda se desplomaría hasta las 30 unidades. Aquel escenario apocalíptico nunca llegó. Al contrario: el peso se consolida como una de las monedas más estables y atractivas de la región.
Es por ello, que la presidenta Claudia Sheinbaum lo ha dicho con claridad y firmeza: la economía mexicana es sólida y está creciendo, incluso en medio de las turbulencias generadas por los aranceles impuestos por la administración Trump.
Lejos de sucumbir ante las presiones externas, el país demuestra resiliencia y capacidad de adaptación. Esta fortaleza no es casualidad; es el resultado de una política económica responsable, orientada a proteger el poder adquisitivo de las familias y a generar condiciones de estabilidad que atraen capitales productivos.
Es cierto que un peso fuerte puede representar retos para algunos exportadores. Sin embargo, como bien ha señalado la Mandataria, ese mismo fortalecimiento es la mejor evidencia de la confianza internacional en México.
Los inversionistas siguen apostando por nuestra moneda porque confían en la solidez de las instituciones, en la disciplina fiscal y en el rumbo claro que ha trazado el gobierno. Invertir en pesos es, hoy, una muestra de fe en el presente y el futuro de la economía nacional.
Sheinbaum ha insistido en que servir como Presidenta de México es un privilegio y ha agradecido la oportunidad de trabajar por el pueblo. Esa convicción se traduce en hechos: una economía que no se doblega ante amenazas externas, que mantiene el crecimiento y que proyecta certidumbre en un mundo volátil. Mientras otros países enfrentan incertidumbre, México avanza con paso firme.
Asimismo, el mensaje es contundente: la política económica de la actual administración no solo resiste las adversidades globales, sino que las convierte en oportunidades para reforzar la confianza, proteger el bienestar de las mayorías y demostrar que el proyecto de nación sigue dando resultados.
El peso por debajo de las 17 unidades no es un dato aislado; es la prueba tangible de que, con liderazgo y coherencia, México sigue escribiendo una historia de solidez y esperanza.