CAMPECHE, CAMP. Las hieleras regresan vacías y la desilusión se apoda de las embarcaciones al llegar a la orilla. En los muelles de Isla Arena, Calkiní, donde el olor a carnada y la brisa marina marcan la rutina diaria, el entusiasmo por el arranque de la temporada duró solo unas cuantas horas. A 11 días de haber iniciado el periodo oficial de captura del pulpo maya, las lanchas están volviendo con apenas entre 12 y 30 kilos por jornada, el problema no es que la especie haya desaparecido, se lo están llevando furtivamente en altamar.
La agente municipal Miney Cruz Escalante, lamentó que estas cifras no alcanzan ni para cubrir el costo del combustible, el hielo y los víveres de la salida. Pues mientras las familias salen a trabajar sujetándose a la normativa —respetando tallas mínimas, permisos y artes de pesca permitidas—, tripulaciones foráneas irrumpen en la zona utilizando compresores tipo hookah.
Mediante este método, los buzos descienden hasta el fondo para extraer todo lo que encuentran a su paso, llevándose pulpos juveniles que aún no se reproducen. Esta práctica destruye el hábitat marino, limpia las zonas de refugio del molusco y deja sin posibilidades a quienes pescan de forma legal.
COLAPSO ECONÓMICO EN EL MUELLE
Para cada ribereño, salir a la mar implica empeñar el sustento familiar en una sola jornada. Alistar la embarcación, comprar gasolina, conseguir carnada, cargar barras de hielo y surtir víveres exige miles de pesos en inversión previa antes de encender el motor. La cuota oficial debería ser un volumen máximo permisible conjunto de 28,000 toneladas establecido para Campeche y Yucatán durante esta temporada. Sin embargo, la captura real es menos de 40 kg por lancha en un día completo de trabajo.
El margen de ganancia, al restar los insumos, el dinero restante no alcanza para repartir ingresos dignos entre el dueño de la lancha, el motorista y los ayudantes. Con esto, el desplome en el volumen de pesca frena la recuperación de los préstamos solicitados para arrancar la temporada.