CAMPECHE, CAMP. Para Guadalupe Monserrat García Tamay, el mar no es solo un paisaje; es la fuente de vida que sostiene el presente y garantiza el futuro de su comunidad. Durante su participación en la XXIV Legislatura Infantil, la representante de Seybaplaya presentó una radiografía preocupante sobre la salud de los mares en especial del pulpo mayo, una especie endémica de las costas que hoy enfrenta una amenaza.
Ante esto, la joven legisladora explicó que la combinación de contaminación y cambios en el ecosistema está poniendo en riesgo el sustento pesquero de familias, mientras que el aumento de la temperatura del mar, está provocando una migración masiva de la especie hacia aguas más frías.
“El pulpo maya es sensible al aumento de la temperatura, lo que afecta su reproducción y supervivencia”, advirtió Guadalupe, subrayando que la pérdida de biodiversidad es un problema que ya se siente en la mesa de los hogares de pescadores.
UN MODELO DE PESCA RESPONSABLE
Según su testimonio, la degradación de los arrecifes —afectados por sedimentos y agentes externos— ha obligado a los trabajadores del sector a distanciarse cada vez más del litoral para poder realizar sus labores, aumentando tanto el riesgo físico como los costos operativos.