CAMPECHE, CAMP. El tradicional Paseo por Mar y las procesiones multitudinarias del Cristo Negro de San Román, tal y como los conoce Campeche desde hace siglos, podrían llegar a su fin. Tras un accidente el pasado 1 de mayo que le causó fisuras en ambos brazos y daños estructurales en la base de la cruz, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) emitirá una recomendación definitiva a la Diócesis para que la imagen original de 466 años de antigüedad sea retirada de los recorridos públicos y sustituida por una réplica para garantizar que no se destruya.
El anuncio, que toca la fibra más sensible de la identidad y la fe campechana a las puertas de las fiestas patronales de septiembre. Al respecto, campechanos opinaron que es mejor resguardar la imagen en el recinto como una medida necesaria para que se conserve por muchas generaciones más. Esto pues el extremo calor y la humedad de la región justifican plenamente su protección, argumentando que es una decisión que debió tomarse hace mucho tiempo debido a los años y el desgaste que ha sufrido la pieza.
Asimismo, manifestaron que, aunque todos estén conscientes de que se podría utilizar una réplica en las calles, el Señor de San Román debe permanecer seguro en su altar, ya que, si la escultura original llegara a sufrir un daño mayor, el estado perdería una de sus joyas históricas más valiosas.
INAH BUSCA SALVAR UNA RELIQUIA
Por otra parte, la directora del Centro INAH Campeche, Adriana Velázquez Morlet. Reveló que, aunque la emblemática escultura cuenta con un seguro, la Diócesis tuvo que financiar los materiales de una restauración de emergencia que ejecutan los especialistas del INAH, con el único objetivo de ganarle al reloj antes del 461 aniversario de su llegada al estado.
Mientras el equipo de restauración trabaja a marchas forzadas en los talleres del santuario, la Diócesis deberá procesar un cambio histórico, la fe y el milagro ya no navegarán en las aguas del muelle a bordo del madero original, sino a través de una copia fiel que resguarde del desgaste exterior a una reliquia confinada, finalmente, a la paz de su altar.

