CAMPECHE. Tras un meticuloso periodo de restauración que se extendió por varios meses, la sagrada imagen del Cristo Negro regresó finalmente a su hogar el día de ayer. El proceso de intervención, realizado por especialistas para asegurar la integridad de la pieza histórica, fue recibido con júbilo por la comunidad católica que esperaba con ansias el retorno de uno de los símbolos religiosos más significativos del estado.
La jornada comenzó en punto de las 5 de la tarde con la celebración de la Santa Misa, donde los asistentes colmaron el recinto para ser testigos del acto litúrgico previo al recorrido. El ambiente de devoción fue el preámbulo de una ceremonia cargada de simbolismo, en la que se agradeció por los trabajos realizados para preservar la efigie que ha sido pilar de la identidad local por siglos.
Posteriormente, la imagen encabezó una multitudinaria peregrinación que recorrió las calles del emblemático barrio de San Román. Durante el trayecto, los vecinos adornaron sus fachadas y salieron al paso del contingente para expresar su respeto y fervor, convirtiendo el evento en una manifestación de fe que reafirma los lazos comunitarios y la vigencia de las tradiciones populares.
Al concluir el recorrido por las vialidades del sector, el contingente regresó al santuario donde se procedió al momento más esperado de la tarde: el reingreso a la parroquia. Entre cánticos y aplausos, la imagen fue trasladada cuidadosamente hacia su nicho de origen, el sitio de honor que ha ocupado tradicionalmente y desde donde volverá a recibir a sus devotos de manera cotidiana.
Este retorno no solo representa el fin de una etapa técnica de conservación, sino también un alivio para los feligreses que ven en la presencia del Cristo Negro un símbolo de protección y esperanza. Con la imagen nuevamente en su lugar, el barrio de San Román recobra su dinámica espiritual habitual, consolidándose una vez más como el epicentro de una de las devociones más antiguas y profundas de la región.

