CAMPECHE, CAMP. La lucha contra el cáncer infantil en Campeche se divide hoy en dos grandes frentes. Por un lado, 80 niños y niñas que resisten en la primera línea de batalla, recibiendo activamente quimioterapias y tratamientos médicos. Por el otro, 50 pequeños que ya cruzaron ese desierto, pero que hoy se aferran a la vida en la crucial etapa de vigilancia médica.
El presidente de la agrupación, Alfredo Gómez Rueda, señaló que, estos menores atendidos entre el Instituto Estatal de Oncología y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y sus familias sostiene una batalla diaria donde la constancia de los tratamientos y el apoyo de la comunidad son la única garantía para seguir adelante.
A través de la asociación civil 500 Padrinos, se visibilizó el mapa actual de la oncología infantil en el estado. Hasta ahora la organización brinda cobijo integral a una red de 200 ahijados, sin embargo, detalló que el acompañamiento ciudadano se ha vuelto el motor indispensable para que ninguna de las dos realidades se quede sin respaldo. Mientras los 80 activos necesitan insumos y los 50 en vigilancia requieren estudios constantes para asegurar el cáncer no regrese.
EL SUSPIRO DE LA VIGILANCIA
Para las familias de los 80 pequeños en tratamiento activo, la vida se detiene entre las paredes de una clínica, enfrentando jornadas de hospitalización de hasta 21 días consecutivos. Este desgaste impide a los padres trabajar y genera gastos imprevistos de traslados, medicamentos de soporte y, en los momentos más dolorosos, gastosfunerarios que devastan la economía familiar.
En contraste, para los padres de los 50 menores en vigilancia, cada cita de seguimiento es un suspiro de esperanza, pero también de tensión, donde un estudio a tiempo marca la diferencia entre mantener la victoria o volver a empezar.
“Allá afuera hay gente maravillosa que apoya para que ningún niño se quede sin su tratamiento. Los padres que están adentro del hospital cuidando a sus hijos no tienen tiempo de salir a buscar ayuda; su prioridad es que no falte una sola quimioterapia, porque suspenderla es reiniciar el camino desde cero”, expresó Gómez Rueda.

