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12 julio, 2026

Luis Carpizo

Campeche

“ORO ROJO” SE PAGO CON SANGRE Y SUDOR

CAMPECHE, CAMP. Hubo un tiempo en que el suelo de Campeche no valía por su petróleo, sino por su “oro rojo”. En las entrañas de la selva de Champotón, las haciendas San José y San Luis Carpizo se consolidaron a finales del siglo XIX como el motor económico del estado gracias a la explotación masiva del palo de tinte y la agricultura.

Según reveló José Manuel Alcocer Bernés, director del Archivo Histórico del Estado, la suntuosa iglesia de San José Carpizo se terminó a finales del siglo XIX, mientras que el casco de San Luis Carpizo se erigió entre 1889 y 1890. Estos complejos no eran simples ranchos; eran verdaderas minas de riqueza forestal que competían con el auge del henequén en la vecina península de Yucatán.

NACIÓ IMPERIO EN CHAMPOTÓN

El “milagro” económico campechano tuvo un origen directo: los favores políticos del régimen de Porfirio Díaz. Durante este gobierno, un puñado de terratenientes predilectos recibió concesiones de enormes extensiones de tierra virgen. Los propietarios diversificaron sus actividades y convirtieron a Champotón en un enclave estratégico global, exportando toneladas de tinte natural hacia una Europa hambrienta de colorantes para su industria textil.

Pero el verdadero motor de esta opulencia no fueron las máquinas, sino la mano de obra. Al igual que el “oro verde” yucateco, el éxito de las haciendas Carpizo dependió de un sistema de endeudamiento forzado y jornadas inhumanas para los trabajadores locales e indígenas. Un modelo de producción que nació desde la época colonial —cuando los conquistadores españoles recibieron las primeras estancias— y que alcanzó su punto más crudo y sofisticado casi tres siglos después.

Hoy, los muros de San Luis y San José Carpizo siguen en pie como el legado histórico más importante de la región. El desafío para campechanos ya no es solo admirar su belleza estética, sino recordar que cada piedra de esos palacios rurales fue pagada con el sudor de una generación olvidada.

 

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