CAMPECHE, CAMP. Los cazadores de antigüedades y el abandono institucional le están ganando la carrera a la historia en Campeche. Piezas coloniales e imágenes religiosas de un valor incalculable han sido robadas de la emblemática capilla de la hacienda San José Carpizo ante la falta de vigilancia, el exceso de confianza y la insuficiencia de recursos públicos para proteger el patrimonio del estado.
El golpe más doloroso para la memoria cultural de la región de Champotón fue la sustracción de su principal atractivo, una imponente escultura de San José tallada en madera, obra de arte sacro de la más alta calidad artística que hoy está en el mercado negro.
La mítica iglesia de San José Carpizo —terminada a finales del siglo XIX— y el casco vecino de San Luis Carpizo —edificado entre 1889 y 1890— se están cayendo a pedazos y han sido saqueados durante décadas borrando el legado histórico.

