MÉXICO- Ayer, la presidenta Claudia Sheinbaum se vio obligada a suspender su acto público de entrega de Programas de Infraestructura en Zacatecas, ante la amenaza de protestas y bloqueos convocados por la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) y secciones del SNTE.
La mandataria, quien había sido abordada de forma agresiva por docentes en Aguascalientes el sábado pasado, optó por la prudencia y la responsabilidad para evitar confrontaciones y garantizar la seguridad tanto de los asistentes como de los propios manifestantes.
Fuentes cercanas al gobierno federal interpretaron la cancelación como una medida preventiva ante la escalada de provocaciones de la CNTE, que pretendía convertir la visita presidencial en un escenario de presión y escándalo para exigir demandas laborales, salariales y de seguridad social.
RADICALISMO
La acción de la CNTE ocurre en medio de un grave cuestionamiento interno. En la Sección 22 de Oaxaca se denunció el “rasurado” de cerca de mil 500 votos en la consulta del pasado 13 de junio, sufragios que originalmente inclinaban la balanza a favor de levantar el plantón y la huelga nacional. La desaparición de esos votos modificó artificialmente el resultado, permitiendo a los líderes radicales imponer la continuidad de las movilizaciones.
Este tipo de prácticas antidemocráticas evidencian que la CNTE no solo afecta a los niños y jóvenes que pierden clases, sino que tampoco respeta ni siquiera la voluntad de sus propias bases. Mientras la presidenta Sheinb a u m t r a b a j a d i a r i a m e n t e para fortalecer la educación pública, avanzar en infraestructura y mejorar las condiciones del magisterio a través de diálogo responsable, la Coordinadora insiste en la lógica del bloqueo, el plantón y la disrupción como única herramienta, incluso saboteando actos de beneficio social en los estados.
La cancelación del evento en Zacatecas deja en claro que, aunque el gobierno federal mantiene la puerta del diálogo abierta, la intransigencia y el radicalismo de la CNTE están afectando no solo la gobernabilidad, sino la imagen del propio magisterio mexicano ante la sociedad.
Con ello, la Presidenta Claudia Sheinbaum ha demostrado una vez más temple y responsabilidad: prefiere suspender un acto antes que permitir que el extremismo de un sector minoritario del magisterio manche una gira de trabajo en beneficio del pueblo.