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5 junio, 2026

José Francisco González

Campeche

EXOBISPO USÓ EDUCACIÓN COMO “CAJA CHICA”

CAMPECHE, CAMP. Una millonaria “caja chica” de más de 10 millones de pesos anuales, arrebatada a base de escándalos y despojos, es la herencia más espinosa que recibe el nuevo obispo de Campeche, José González Juárez. Aunque el traslado del polémico exobispo José Francisco González González como Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez (ocurrido en abril de 2025) pretendía dar carpetazo a las sombras de su gestión (2013- 2025), el relevo de la mitra reaviva la indignación de su administración.

Hoy, el nuevo jerarca, aunque dejó el estado hace un año, mantiene un oscuro legado que cientos de padres de familia no olvidan. Y es que, aunque las aguas parecen calmadas, la estructura financiera que hoy opera la Diócesis se cimentó entre 2013 y 2016 mediante una agresiva estrategia de centralización. Fue en este periodo cuando el obispo despojó a la orden de los “Salvatorianos” del manejo de las escuelas privadas Instituto Mendoza y Colegio Fray Angélico.

El núcleo del problema giró en torno a estos dos colegios, instituciones dirigidas a sectores socioeconómicos medio-altos y altos, que en conjunto superan los mil alumnos. La intención de que la Diócesis asumiera el control total de los recursos desató la furia de numerosas familias, que acusaron a Monseñor de actuar con “avaricia y ambición”, al temer que las escuelas terminaran convirtiéndose en una fuente para cubrir deudas o financiar los lujos de la curia.

BATALLA POR LAS COLEGIATURAS

Hasta el 2016, eran administradas con total autonomía por los sacerdotes de la congregación de los “Salvatorianos”, liderados por el padre polaco Sebastian Korczac. Bajo su gestión, el dinero se reinvertía de forma transparente en el mantenimiento de las escuelas, becas y obras sociales. Pero la tensión alcanzó su punto máximo, tras la salida del país del director salvatoriano.

Ante esto, Monseñor impuso a sacerdotes diocesanos afines a su administración, incluyendo al párroco de la catedral, Francisco Velázquez Trejo, quien arrastraba fuertes polémicas personales. Familias pese a que se plantaron a las puertas de la catedral exigiendo la salida del obispo, la Diócesis consumó la centralización de las cuentas bancarias a través de una junta administradora designada directamente por el obispado.

Con los años, los peores temores de la comunidad escolar se confirmaron, el mantenimiento físico de las instalaciones disminuyó visiblemente, evidenciando que el dinero de las colegiaturas pasó a financiar la estructura general de la iglesia y no la excelencia académica de sus hijos.

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UN PLANTÓN INSÓLITO

Este choque por los millones de la educación privada detonó también un enfrentamiento abierto con la prensa local. Un medio de comunicación mantuvo una cobertura constante denunciando los presuntos malos manejos financieros en los planteles de la Diócesis y el desplazamiento forzado de los monjes.

La confrontación llegó a un extremo insólito en noviembre de 2015, cuando el propio obispo José Francisco González —indignado por las publicaciones sobre su administración económica— suspendió las misas dominicales y encabezó él mismo un plantón de protesta en silencio con cientos de feligreses frente a las instalaciones del periódico incómodo todo para calmar las aguas.

Con la llegada del nuevo obispo, el oscuro legado financiero de la administración anterior vuelve a estar bajo el escrutinio público. Aunque los hechos trágicos ocurrieron años atrás, el dinero sigue fluyendo mes a mes hacia las mismas cuentas centralizadas de la Diócesis de Campeche. La moneda está en el aire, el público y la grey católica confían en el nuevo pastor para impulsar una etapa de mayor transparencia, confianza y renovación administrativa dentro de la Diócesis.

¿POR QUÉ SOLO CONTRA EL MENDOZA Y EL FRAY ANGÉLICO?

El escándalo se concentró exclusivamente en este binomio de escuelas porque eran las únicas catalogadas como “Colegios Diocesanos” fundados bajo el cobijo de la mitra de Campeche, lo que le daba al obispo la jurisdicción legal para reclamarlas.

La Diócesis no pudo intervenir en otros colegios religiosos muy conocidos en el estado debido a que pertenecen a congregaciones independientes o laicos particulares. Esto pues el Colegio Guadalupe Victoria: Operado de manera autónoma por una orden de religiosas (monjas).

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Mientras que el Colegio Cumbres y la Universidad Anáhuac son pertenecientes a la red internacional de los Legionarios de Cristo; el Instituto Melgar está ligado a la iniciativa privada. Al estar el Mendoza y el Fray Angélico desprotegidos y operados de forma independiente por los polacos, se convirtieron en el blanco perfecto para la centralización del dinero.

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