CDMX.- En una sesión maratónica que se extendió hasta la madrugada del jueves, la Cámara de Diputados aprobó la polémica reforma que incluye la intervención extranjera como nueva causal de nulidad electoral.
La propuesta, impulsada por el coordinador de MORENA, Ricardo Monreal Ávila, fue avalada con 307 votos a favor, 128 en contra y una abstención. El dictamen reforma el artículo 41 constitucional y fue enviado de inmediato al Senado de la República para su revisión.
Asimismo, la reforma establece que las elecciones podrán ser anuladas cuando se demuestre la intervención de gobiernos, organizaciones o individuos extranjeros con el propósito de influir en las preferencias electorales o en los resultados de los comicios.
Durante la discusión, legisladoras de MORENA defendieron la medida como un escudo para proteger la soberanía nacional. Una de ellas señaló: “Si los republicanos pierden la mayoría en la Cámara de Representantes, el futuro de Donald Trump está en la mira, y quieren usar a México porque es un tema que vende”. Además, acusó a la oposición de “hacerle el trabajo sucio a la CIA”.
FUERTE RECHAZO DE LA OPOSICIÓN
La vicecoordinadora del PAN, Noemí Luna, aclaró que su bancada rechaza la injerencia extranjera, pero criticó la redacción de la reforma: “De lo que estamos en contra es de la ambigüedad jurídica que le permita a MORENA arrebatar en la mesa lo que ya están previendo que no ganarán en las urnas”.
Por su parte, la diputada priista Marcela Guerra Castillo advirtió que la soberanía “no se defiende persiguiendo opiniones incómodas”, sino combatiendo la inseguridad y la infiltración del crimen organizado en las elecciones.
“La verdadera amenaza no es la crítica internacional, sino que el crimen organizado gobierne territorios enteros”, afirmó desde la tribuna.
Tanto PAN como PRI expresaron preocupación por la falta de claridad en conceptos como “campañas digitales”, “desinformación” o “influencia mediática”, lo que — dijeron— abre la puerta a interpretaciones discrecionales por parte de las autoridades electorales y podría inhibir la participación de mexicanos en el extranjero.