El 22 de junio de 1986, el Estadio Azteca no fue solo un escenario deportivo; se convirtió en el templo donde el fútbol alcanzó su estado de gracia.
En los cuartos de final entre Argentina e Inglaterra, Diego Armando Maradona escribió la página más brillante en la historia de los Mundiales.
Apenas cuatro minutos después de haber anotado la polémica “Mano de Dios”, el “Pelusa” decidió redimirse ante la historia con una obra de arte que, en 2002, fue elegida oficialmente por la FIFA como el Gol del Siglo.
HAZAÑA MUNDIAL
Fueron 10 segundos, 60 metros y 44 prodigiosos toques al balón. Maradona recibió el esférico en su propio campo de pies de Héctor Enrique y, en una carrera memorable que desafió toda lógica defensiva, eludió a cinco jugadores ingleses antes de depositar la pelota en la red.
Ese gol no solo fue una joya técnica; fue un bálsamo para un país y la consolidación de un mito que, demostró que el fútbol es, el arte de lo imposible.
Legado Mundial:
Argentina terminó proclamándose campeona en esa edición tras vencer a Alemania Federal.
IMPACTO DE UNA OBRA MAESTRA
Votación Global: En 2002, más de 340,000 personas de 150 países eligieron esta anotación como la mejor de todos los tiempos.