CDMX. La reciente decisión de S&P Global de modificar la perspectiva de la calificación crediticia de México, Pemex y CFE de estable a negativa ha generado ruido en ciertos sectores. Sin embargo, la respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido clara, contundente y respaldada por datos reales: la economía mexicana va bien y sigue demostrando resiliencia.
Frente a un contexto internacional complicado, donde varios países enfrentan desabasto de combustibles y alta volatilidad, México mantiene un abasto energético estable y una economía que avanza.
La mandataria lo ha dicho con certeza: “Vamos bien”. Y los números la respaldan. El peso se mantiene en niveles competitivos, rondando los 17.20 pesos por dólar, y la tasa de interés se ubica en un razonable 6.5 por ciento. Cifras que contrastan con las turbulencias que se viven en otras latitudes.
Sheinbaum no minimiza los retos, pero tampoco cae en el alarmismo. Reconoce que se requiere mayor inversión privada —y asegura que ya está llegando— al mismo tiempo que impulsa una mayor inversión pública. La aprobación de la nueva ley y el reciente reglamento otorgan certeza jurídica a las inversiones mixtas, lo que permitirá ver resultados mucho más claros en el segundo semestre del año.