CAMPECHE, CAMP. El crecimiento de la clase media en México no llegó solo: detrás del avance del 8% que hoy coloca al país a la cabeza de América Latina hay un motor claro —la expansión histórica de becas educativas— que pasó de apoyar a miles a más de un millón de estudiantes y se perfila como el combustible directo de la movilidad social. Esa es la ecuación que puso sobre la mesa la gobernadora Layda Sansores al vincular, por primera vez de forma abierta, ambos fenómenos como parte de una misma estrategia.
Mientras el Cono Sur se aprieta el cinturón y ve cómo sus familias resbalan hacia la pobreza, el territorio mexicano ha encontrado una fórmula que parece estar blindando el bolsillo de sus ciudadanos.
No es solo percepción, los datos confirman que la clase media mexicana creció un 8.0% en el último lustro, la cifra más alta de toda América Latina, superando incluso el empuje de Brasil (+7.1%) y contrastando con la caída libre de Perú (-9.3%) o Argentina (-3.6%).
Sin embargo, la unificación de estos logros tiene un nombre “inversión en el futuro”. La nota alta de este crecimiento no solo es económica, sino educativa. El gobierno ha pasado de administrar la escasez a garantizar derechos masivos, utilizando las becas como el principal elevador social del país.
El salto cuantitativo es histórico, lo que antes eran esfuerzos aislados hoy se perfila como una maquinaria de movilidad social. Entre 2001 y 2006, apenas 77,724 jóvenes recibían apoyo, pero para el sexenio 2019-2024 la cifra escaló a 463,001 beneficiarios con programas como Benito Juárez y Jóvenes Escribiendo el Futuro. Ahora, bajo el mandato de Claudia Sheinbaum (2025-2030), se proyecta una cifra récord de 1,136,692 becados, integrando nuevos pilares como la Beca Rita Cetina y la beca Gertrudis Bocanegra.
El mapa del bienestar en América Latina se ha fracturado en dos realidades opuestas. En el bloque de crecimiento, México marcha a la vanguardia con un avance del +8.0% en su clase media bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum y el legado de AMLO, seguido de cerca por el Brasil de Lula da Silva con un +7.1% y el Uruguay de Yamandú Orsi con un +4.3%.
En este mismo grupo de avance positivo, aunque con márgenes más estrechos, se encuentran la Costa Rica de Rodrigo Chaves con un +3.7%, junto a los crecimientos mínimos del +0.1% en el Ecuador de Daniel Noboa y El Salvador de Nayib Bukele.
Sin embargo, la otra cara de la moneda revela una crisis de movilidad social en el sur del continente, Paraguay, liderado por Santiago Peña, registra una contracción del -1.2%, mientras que la Argentina de Javier Milei sufre un retroceso del -3.6% y Perú, bajo la gestión de José María Balcázar, experimenta el desplome más dramático de la región con un -9.3%.
Con esto, el mensaje es claro, la educación dejó de ser un gasto para convertirse en la inversión que ensancha la clase media. Al liberar a las familias del peso económico de la escuela mediante becas universales, el ingreso disponible aumenta, el consumo se activa y el país sube de nivel. Como bien señaló la gobernadora, el bienestar hoy tiene rostro, tiene datos y, sobre todo, tiene un futuro asegurado en las aulas