CAMPECHE, CAMP. A poco más de 48 horas después de su ordenación, el nuevo obispo de Campeche, José González Juárez, dejó claro el rumbo de su gestión, la Iglesia no será una institución distante, sino una familia. En su primera misa dominical en la Catedral, más que apegarse al protocolo, apostó por un mensaje cercano y directo, donde la fraternidad, el trato humano y el sentido de hogar se colocaron por encima del rito, marcando desde el inicio una visión pastoral centrada en caminar juntos como hermanos.
Este 3 de mayo, durante la celebración del quinto domingo de Pascua, González Juárez encabezó su primer servicio litúrgico ordinario como obispo en la Catedral de Campeche.
Ante una feligresía que llenó el recinto para conocer de cerca al nuevo guía espiritual, marcó su territorio no con autoridad, sino con cercanía, confirmando al Padre Efraín Rosales Santiago en su servicio y enviando un mensaje de unidad que busca sacudir la inercia de la comunidad diocesana.
Lo que pudo ser una homilía técnica sobre las escrituras, Monseñor lo transformó en un momento íntimo. Comenzó su gestión rompiendo el hielo al pedir oraciones por sus sobrinos, Mateo y Sofía —quienes celebraron sus cumpleaños recientemente—, presentes en la primera fila. Este gesto humanizó inmediatamente la figura del jerarca, enviando una señal potente a los campechanos: el nuevo obispo es, ante todo, un hombre de familia que busca replicar ese modelo en su administración.

