CDMX – La renuncia del fiscal general de Chihuahua, César Gustavo Jáuregui Moreno, no apaga el escándalo ni mucho menos cierra el caso de la presencia ilegal de agentes de la CIA en territorio mexicano. Al contrario, deja al descubierto la gravedad del asunto y la necesidad imperiosa de llegar hasta las últimas consecuencias.
Por ello, la presidenta Claudia Sheinbaum lo dijo con claridad y firmeza: la renuncia de un funcionario no detiene la investigación. “Se tiene que seguir investigando, no para con una renuncia”, enfatizó. Y tiene toda la razón.
La defensa de la soberanía nacional, la Constitución Política y la Ley de Seguridad Nacional no son temas menores que puedan resolverse con un simple cambio de titular en la Fiscalía estatal.
Este caso trasciende a un funcionario o a un gobierno estatal. Se trata de si en México pueden operar agencias de inteligencia extranjeras sin autorización del gobierno federal, montando operativos que terminan con muertes en territorio nacional. Eso no es un “error operativo”, es una violación flagrante a la soberanía del país.
La Cuarta Transformación ha marcado una diferencia histórica precisamente en este punto: recuperar el control del territorio y afirmar que México ya no es patio trasero de nadie. Durante décadas, gobiernos neoliberales permitieron —por acción u omisión— que agencias extranjeras actuaran con impunidad en nuestro suelo.
Esa era terminó. Hoy, el pueblo mexicano exige que se respeten las leyes y que ninguna autoridad, ni estatal ni municipal, se sienta con el derecho de negociar por su cuenta con potencias extranjeras.
La gobernadora María Eugenia Campos Galván ha optado por confrontar al Senado y negarse a rendir cuentas, argumentando que solo responde ante los chihuahuenses.
Grave error. Todos los gobernadores, sin excepción, están obligados a cumplir y hacer cumplir la Constitución federal. Nadie está por encima de la ley, y mucho menos cuando está en juego la seguridad y la soberanía de la nación.
Que la propia unidad de investigación creada por el gobierno de Chihuahua intente cerrar el caso señalando a un muerto como único responsable y reconociendo que fueron cuatro agentes extranjeros y no dos, solo genera más dudas y exige mayor escrutinio. Por eso es correcto y necesario que la Fiscalía General de la República continúe con las investigaciones de forma seria y profunda.
La Cuarta Transformación no nació para tolerar componendas ni simulaciones. Su esencia es devolverle al pueblo el control de su destino y defender con dignidad el principio de que México es un país libre, soberano e independiente.

